Era ya de noche, una noche de finales de mayo, y un chico de trece años subía a una bicicleta por una carretera comarcal bordeada de altas coníferas, de regreso a su casa, una granja junto a un pequeño bosque.
Se llamaba Jack. Tenia el pelo castaño y los ojos verdes. Una bicicleta. Dos hermanas. Y un problema. No sabía donde estaba. Se había perdido.
Él y su familia solo llevaban una semana viviendo en aquella casa, apartada de todo el resto del pueblo.
A Jack, desde el primero día, no le había gustado el pequeño bosque. Pequeño, pero oscuro. Y ahora estaba dentro de él sin saber cómo salir.
Había cogido otro camino, porque unos chicos de su clase le habían dicho que era más corto.
Por lo que veía Jack, no era más corto, pero él si que había sido "corto" al no caer en que aquellos graciosos no habían querido ayudarle, sino hacerle una broma estúpida.
Pero esa broma, para él, se estaba convirtiendo en algo peligroso. Tenía frío, no tenía ni idea de dónde estaba y había oído hablar que en aquel bo
sque vivían lobos.
Pedaleó sin descanso, y vio una luz, que parecía venir de una casa. Estaba seguro que no era la suya, pero quizás allí tendrían un teléfono, o al menos calefacción. Se estaba muriendo de frío.
Llamó a la puerta, pero no contestó nadie. De repente, vio un lobo que le estaba observando.
Por alguna razón, Jack, no pudo quitar los ojos de él, y cuando el lobo empezó a correr, Jack le siguió sin pensárselo. Mientras pedaleaba se dio cuenta de que, él, estaba realmente siguiendo un lobo, y siento un escalofrío en la espalda. Pero continuó.
Después de unos diez minutos, vio que estaba a punto de salir del bosque.
Cuando se dio cuenta de que el lobo le había guiado, se giró.
Pero el lobo, que había tenido el mismo color de pelo que Jack, ya no estaba.
Se llamaba Jack. Tenia el pelo castaño y los ojos verdes. Una bicicleta. Dos hermanas. Y un problema. No sabía donde estaba. Se había perdido.
Él y su familia solo llevaban una semana viviendo en aquella casa, apartada de todo el resto del pueblo.
A Jack, desde el primero día, no le había gustado el pequeño bosque. Pequeño, pero oscuro. Y ahora estaba dentro de él sin saber cómo salir.
Había cogido otro camino, porque unos chicos de su clase le habían dicho que era más corto.
Por lo que veía Jack, no era más corto, pero él si que había sido "corto" al no caer en que aquellos graciosos no habían querido ayudarle, sino hacerle una broma estúpida.
Pero esa broma, para él, se estaba convirtiendo en algo peligroso. Tenía frío, no tenía ni idea de dónde estaba y había oído hablar que en aquel bo
sque vivían lobos.Pedaleó sin descanso, y vio una luz, que parecía venir de una casa. Estaba seguro que no era la suya, pero quizás allí tendrían un teléfono, o al menos calefacción. Se estaba muriendo de frío.
Llamó a la puerta, pero no contestó nadie. De repente, vio un lobo que le estaba observando.
Por alguna razón, Jack, no pudo quitar los ojos de él, y cuando el lobo empezó a correr, Jack le siguió sin pensárselo. Mientras pedaleaba se dio cuenta de que, él, estaba realmente siguiendo un lobo, y siento un escalofrío en la espalda. Pero continuó.
Después de unos diez minutos, vio que estaba a punto de salir del bosque.
Cuando se dio cuenta de que el lobo le había guiado, se giró.
Pero el lobo, que había tenido el mismo color de pelo que Jack, ya no estaba.
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